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Feb 13

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¿Es Google el futuro “Big brother” o Gran Hermano?

“Este artículo ha sido escrito por Christian Delgado von Eitzen, Ingeniero de Telecomunicación. Director técnico, desarrollador (desde 1999) y responsable de diferentes sistemas web y plataformas en Internet. Inmerso
en estrategias de posicionamiento en Internet y analítica web. Social Media Manager. Formador en Nuevas Tecnologías y Redes Sociales. Publicando desde noviembre de 2002 artículos de divulgación informática y telecomunicaciones.  Lo pueden encontrar en Twitter como @chdve, en Facebook y en Google+.”

Imagen: Jesús Diaz Gizmodo

 Google es una multinacional muy poderosa con beneficios de miles de millones de dólares año tras año y, si bien cada vez diversifican más su actividad, lo cierto es que casi la totalidad de sus ingresos son debidos a la publicidad.

Haciendo un poco de historia recordemos que comenzó su actividad empresarial como el buscador que todos conocemos, fruto de la tesis doctoral de los fundadores. A raíz de ver la oportunidad de vender anuncios dependientes de las búsquedas comenzaron a desear conocer cada vez mejor qué es lo que le interesa al visitante para poder presentarle anuncios que merezcan su interés (lo que significará que hará click y quizá genere una venta y la comisión correspondiente en su caso). Para poder establecer este perfil por usuario invirtieron e invierten millones en desarrollos, comprar empresas como DoubleClick, etc. Su máxima aspiración es saber qué nos gusta y lo intentan averiguar sin descanso.

Por eso cuando buscamos en Google un hotel para Nueva York por ejemplo, después visitemos la página que visitemos, todos los anuncios que aparecen por todas partes son de ofertas de alojamiento para esta ciudad.

Mucho les tuvo que haber molestado que una empresa como Facebook pidiese a sus usuarios que rellenasen una ficha con todos sus datos: nombre, ciudad, estudios, gustos musicales, cinematográficos, etc. ¡Y la gente la cubrió encantada! Lo que Google lleva persiguiendo años, Facebook lo consigue en poco tiempo y de esta manera ofrece a sus clientes poner sus anuncios segmentando por casi cualquier criterio.

Aún así la empresa de la gran G no se rinde pues cuenta con enormes recursos propios y continúa en su cruzada por conocer al usuario lanzando y manteniendo servicios como Gmail (para conocer de manera automática el contenido, temática y remitente de sus correos), Google Reader (qué feeds le interesan), Google Docs (qué documentos elabora), Blogger (qué blogs tiene o frecuenta), Google Product search (qué productos desea comprar), Youtube (qué vídeos le gustan), Google maps (dónde vive y a dónde quiere ir), Google News (qué noticias le interesan), Google Calendar (qué agenda tiene), GTalk (con quién “chateas” y qué dices), Picasa (qué fotos tiene, con quién las comparte), Google Wallet (qué compra por Internet), Google Music (qué música le gusta), Google Books (qué le gusta leer), Google Grupos (qué le interesa), Google+ (la red social similar a Facebook – con quién se relaciona y cómo, futuro ¿epicentro de todo lo demás?) y un largo etcétera que dan siempre indicaciones sobre las preferencias de los internautas. No es necesario comentar que el buscador también es una valiosa fuente de información sobre qué necesita saber la persona en cada momento. Con toda esta información agregada ¿no se tiene un muy buen perfil de la persona?

Paralelamente, el desarrollo de un sistema operativo para móviles (Android) es más que estratégico. El futuro es móvil y por tanto las búsquedas desde estos dispositivos cada vez tendrán más peso en el cómputo general de consultas. Por tanto la única opción era crear un sistema operativo “libre” según la filosofía de Google para maximizar su expansión. La compra de la división de móviles de Motorola, además de por las patentes que poseía, viene a reforzar la presencia de Google en el mundo de los móviles de manera similar a Apple.

Si el usuario lo autoriza (que es lo habitual) el sistema también podrá saber dónde está y por dónde pasa el usuario, lo que tiene mucho valor de cara a ofrecer anuncios geolocalizados (es decir, en función de su ubicación).

En el campo de los navegadores y a pesar de que durante mucho tiempo lo negaron, finalmente sacaron el suyo propio, Google Chrome muy rápido y moderno basado en el proyecto de software libre Chromium. Nunca he llegado a entender por qué Chrome no es software libre. De hecho me hace sospechar que tiene alguna funcionalidad oscura que no se quiere que se sepa o de lo contrario sería un programa abierto (igual que Android, por ejemplo).

Fue muy sonado el caso de CarrierIQ, empresa que proporciona software de control de redes móviles a los operadores, ya que según descubrieron unos hackers no solo monitorizaba las redes sino que también espiaba a los usuarios sobre todo de EE.UU. incluyendo dónde se encontraban o qué tecleaban en su terminal. Se vieron afectados terminales con Android, Blackberry, Apple y Windows Phone principalmente. Tanto Google como RIM, Apple o Microsoft se apresuraron a afirmar que sus programas carecían de cualquier espía pero lo cierto que es que salvo en el caso de Apple, los demás sistemas operativos de móvil no llegan al público directamente: pasan por las manos del fabricante del teléfono y luego por las de la operadora, y no se sabe a ciencia cierta qué instalan. El ejemplo de CarrierIQ viene  a demostrar que por un lado si bien Android es software libre y transparente, el Android que lleva un teléfono en el mercado no lo es pues ha sido personalizado y “cerrado”.

Volviendo al caso de Chrome, lo que personalmente no entiendo es qué puede añadir Google para que no sea abierto. Considerando además la afición de la empresa por conocerlo todo sobre nosotros no sería raro que monitorizasen de alguna manera. Esto pertenece al campo de los rumores pero lo que sí es cierto es que a la hora de instalar el programa se genera un identificador único que llega a los servidores de Google (figura en su política de privacidad) aunque luego afirman eliminarlo.

Quizá el lector piense que Internet Explorer también puede mandar algo a Microsoft cuando al navegar comprueba si las páginas a visitar constan como páginas “peligrosas”. Puede ser. No lo niego aunque lo dudo, pero a mí en este caso la empresa de Redmond me da un poco más de confianza desde el momento que sé que sus ingresos no proceden de la venta de datos o publicidad sino de Windows, Office, Xbox y todos sus demás productos. En el caso de Google como decíamos al principio no es ni mucho menos así. Este hecho unido a que algunas empresas valoran más su cuenta de resultados que la privacidad de sus usuarios hace por lo menos dudar de las intenciones de Google.

Aunque su repercusión está siendo casi nula, existen en el mercado portátiles con ChromeOS, el sistema operativo diseñado para tener pocos datos en el equipo y muchos en Internet, en la nube (de Google, claro). ¿Otra manera de saber cuáles son los intereses de la persona? Se rumorea también que en las próximas semanas puede aparecer un servicio de Google similar a Dropbox: GDrive para almacenar ficheros que probablemente indicará la empresa del buscador, obteniendo más y más información.

Fracasó (a veces Google también lo hace) con Google TV pero siguen intentándolo, De consolidarse su utilización sin duda usarían lo que saben de nosotros para ofrecernos anuncios personalizados, en este caso por TV.

Un ejemplo práctico y real de que todas estas especulaciones son reales es que en la dirección https://www.google.com/settings/ads/onweb/ puede consultarse el perfil que, en base a los datos que tiene sobre cada uno, ha estimado Google que es el nuestro.

Con todos estos datos y ojos que nos observan desde todas partes cuando estamos en Internet no es descabellado pensar en Google como en un “Big brother” que todo lo registra.

El objetivo de este artículo no es ni mucho menos animar a que usemos menos Google sino a que por lo menos seamos conscientes de que con cada dato que les mandamos estamos alimentando y perfeccionando sin quererlo nuestra “ficha”. Es cierto que en muchas ocasiones no nos consideramos lo suficientemente importantes como para nuestros datos puedan interesarle a nadie o que pensemos que no tenemos nada que ocultar pero lo cierto es que en un futuro muy próximo la intimidad y privacidad digital, si no empezamos a defenderlas ahora, van a ser un bien muy preciado. Igual que no divulgamos ciertas informaciones sobre nosotros gritándolas por la calle ¿por qué no nos da reparo que Google las sepa? De momento el eslogan de Google es “Don’t be evil” (no seas malvado) pero ¿hasta cuándo? ¿Y si ya estuviese empezando a ser malvado? Porque todos los indicadores apuntan a que se está empezando a mostrar cómo es realmente. El tiempo dirá si estas líneas fueron fruto de una visión o una exageración.

13 de febrero de 2012

Fuente:Geek’s Room

 

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